La semana pasada nos reunimos con el equipo de edafología para definir el protocolo de muestreo de la próxima temporada de caída de hojas. El foco principal fue la parcela experimental de Quercus rubra en el Jardín Botánico de la Patagonia, donde llevamos tres años registrando el espesor del mantillo y la variación del pH superficial.
Durante la sesión revisamos los datos del otoño anterior: la acumulación de hojarasca alcanzó los 8,5 cm en el pico de desprendimiento, y el pH del horizonte orgánico descendió de 6,0 a 5,3 en solo seis semanas. Este cambio ácido coincide con la liberación de ácidos orgánicos durante la descomposición de las hojas de roble, un proceso que queremos cuantificar con mayor precisión este año.
Acordamos instalar 12 parcelas de 1 m² con colectores de hojarasca y sensores de humedad del suelo. Además, incorporaremos un ensayo de lombricultura con Eisenia fetida en la mitad de las parcelas para medir el efecto de la aireación biológica sobre la tasa de descomposición. El diseño experimental quedó listo para comenzar en marzo de 2026.
Lo más relevante de la reunión fue definir los criterios de exclusión: evitaremos parcelas con pendiente superior a 15° y zonas donde el dosel arbóreo tenga menos del 70% de cobertura de roble. Esto asegura que las mediciones sean comparables entre años y reduce el ruido ambiental. En las próximas semanas publicaremos el protocolo detallado en la sección de recursos del sitio.